Antonio Gómez, Obispo de Teruel y Albarracín, publica en Diario de Teruel un interesante artículo sobre el cierre de las iglesias

En Alcaine, como en las localidades de la provincia, no se realizan oficios religiosos desde el pasado fin de semana

Buena parte de la población de nuestros pueblos viven la fe -de sus diferentes religiones- individual y colectivamente en celebraciones conjuntas que ahora, con las medidas de excepcionalidad adoptadas por la pandemia no se pueden llevar a cabo. Así ha ocurrido con la supensión de las misas en todas las parroquias de los municipios de Teruel odenada por el obispo Antonio Gómez. El párroco Karol Giraldo (que lleva la Unidad Pastoral de Muniesa, que agrupa además a las parroquias de Blesa, Cortes de Aragón, Alcaine, Josa, Maicas, Hoz de la Vieja y Plou) ya no celebró la misa en Alcaine el pasado sábado como es habitual, ni se abre la iglesia -como hacían algunos fieles- para reunirse a rezar el rosario.
En un artículo de Opinión en la edición del martes del Diario de Teruel, el obispo -que ya ha visitado Alcaine en un par de ocasiones– da unas pautas para vivir la fe en estos días tan excepcionales. Una frase del último párrafo del escrito del obispo nos da el consejo para estas jornadas tan duras de confinamiento: «Miremos nuestro interior y hagamos silencio, en donde nos habla Dios»

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