Alcaine, hechizada, miró al cielo para vivir el espectacular y maravilloso eclipse total.

Cientos de vecinos de todas las edades y visitantes se concentraron en varios puntos para disfrutar de un acontecimiento único.
La expectación, como en todo Aragón y el resto de España, se había generado durante meses, y más durante los días anteriores con las informaciones sobre el eclipse total en todos los medios de comunicación. Se esperaba con gran ilusión poder disfrutar de esa maravilla (el último eclipse total fue hace 114 años) y las expectativas se cumplieron totalmente al disfrutar de un día despejado sin nubes, que permitió observar la totalidad del proceso de ocultación del Sol por la Luna y que dejó durante un 1`39″ en penumbra a Alcaine.
Tanto Senderistas de Alcaine como la Comisión de Fiestas, habían puesto a disposición de los vecinos gafas de eclipse homologadas para la protección ocular durante el acontecimiento astronómico.

Ya mucho tiempo antes del eclipse cientos de alcaineses y visitantes, fueron dirigiéndose a varios puntos del término municipal donde la visión sería perfecta al ser puntos elevados libres de obstáculos visuales. Muchos optaron por los más cercanos al pueblo, junto a la carretera de acceso: el inicio del camino al Cubo y a un tramo de la antigua carretera pasada la Revuelta Roya. Otras personas, junto con algunos aficionados y profesionales de la fotografía y la astronomía, escogieron el punto más elevado: el cabezo de Benicozar. Allí instalaron sus equipos fotográficos y telescopios guiados para tener una observación perfecta. Tanto en un sitio como en los otros, se vivió el momento de la totalidad del eclipse con asombro y tremenda ilusión por vivir en directo una maravilla sin igual, del que quedará fiel recuerdo en las numerosas fotografías tomadas con móviles y cámaras. En ese preciso momento un cúmulo de sensaciones brotó en los presentes por la extraordinaria gama de colores durante el proceso, la penumbra momentánea, el ligero viento, y el silencio absoluto de personas y aves que cesaron sus movimientos y cantos. Algunos que fueron previsores, se llevaron la cena para estar más tiempo y poder observar a partir de las 11 de la noche la lluvia de Perseidas.
Somos tremendamente afortunados porque este eclipse total que hemos vivido y disfrutado en directo, será seguido el 2 de agosto de 2027 por un eclipse parcial, visible en nuestra provincia a una hora poco antes del mediodía y el 26 de enero de 2028 será un eclipse anular (la luna no termina de tapar totalmente el sol y queda un anillo -de ahí lo de anular- visible de la estrella) que también se podrá observar en Teruel al atardecer.
