El alcainés Mariano Candial nominado en la categoría Paisaje, de los Premios Goya de Fotografía Profesional

Presentó una foto de la Playa de los Diamantes con hielos del glaciar de Jökulsárlón (Islandia). Los Premios Goya de Fotografía y Video Profesional, es uno de los certámenes más prestigiosos a nivel internacional.
Los Premios Goya, organizados por la Asociación de Fotógrafos Profesionales de Aragón (AFPA), acogen cada dos años a profesionales de la fotografía y vídeo y han ido adquiriendo cada vez más reconocimiento, hasta ser considerado uno de los más prestigiosos de su categoría de cuantos se celebran en España. El premio es una estatuilla en bronce con la efigie de Francisco de Goya, obra del escultor Paco Rallo (autor, entre otras, de obras tan emblemáticas de la capital aragonesa como los cuatro leones de su Puente de Piedra, las Musas que coronan el Teatro Principal, las fuentes de los niños con peces y el globo terráqueo de la Plaza del Pilar, y el caballito tras La Lonja en homenaje al fotógrafo minutero Ángel Cordero Gracia). Actualmente el Premio Goya ya cuenta con ámbito internacional, clasificándose en cuatro apartados: retrato, boda, industrial-publicitario, libre creación y una modalidad de vídeo. En la categoría de Paisajes es donde la fotografía del alcainés Mariano Candial (con una amplia y reconocida trayectoria profesional) estuvo nominada para el premio, todo un logro y orgullo para ser su primera participación.

Mariano explica detalles del lugar y de la fotografía: «Está tomada en 2014 en la Playa de los Diamantes, muy cerca de la desembocadura al mar del glaciar de Jökulsárlón. Cuando lo vi por primera vez me quedé impresionado del tamaño de los bloques de hielo. Recorrí casi un Km. haciendo fotografías con infinidad de encuadres y bloques grandísimos, pero elegí ésta concretamente porque en el mismo encuadre, al hacerme yo la fotografía, podía demostrar el tamaño de los hielos. La mañana era muy fría y el estruendo de los icebergs al golpearse uno contra otro por estar el mar bastante agitado, era ensordecedor pero maravilloso, digno de pasar el día contemplando el espectáculo. Técnicamente la fotografía no tiene mucho secreto: un diafragma 11, la velocidad de 2″ y la sensibilidad 50 ISO
El resultado, una vez procesada la fotografía, es gratificante por el color del hielo, la arena negra, y el tono frío del amanecer quería que se transmitiera en la imagen, creo que lo logré bastante bien. Nunca me ha gustado el exceso de saturación en los colores, me gusta lo natural.
Me siento recompensado con esta nominación y más siendo la primera vez que me presento en los Goya de fotografía. La primera foto, en la que estoy yo, es para que se vea la proporción de los bloques de hielo ya que no son cualquier cosa… y los tengo fotografiados mucho más grandes, ya que que había de hasta más de 4 metros de altura y muchos más de largo. La segunda que está enmarcada es la nominada.».
























